jueves, 25 de junio de 2015

Soledad

        Llegué a casa y ahí estaba... sentada en el sillón más radiante y hermosa que nunca. Le pregunté cuándo es que había regresado.

"Siempre estuve aquí, todo el tiempo... en cada silencio que se formaba cuando preguntabas si te amaba, pensé que me habías notado en cada mirada vacía que te ofrecía últimamente... pero no, tu seguías ocupada, al pendiente de su engañosa sonrisa... jamás me fui"


Sentí un hueco en el estómago, le sonreí nerviosamente y me senté a su lado... encendimos el último cigarrillo.


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