miércoles, 22 de agosto de 2012

¿Olvidarte? ¡Nunca!


El otro día me encontré a la persona que jamás imaginé volver a ver... y después de una plática de bromas y risas, me preguntó si le había olvidado y si aunque sea por un día volvería a estar a su lado. Mientras le sonreía, mi mente trabajaba para darle la mejor respuesta...

-¿Olvidarte? ¡No, eso nunca! ¿Sabes qué? si no fuera por ti, no disfrutaría ver pasar los días lluviosos como los disfruto ahora. 
No caminaría sonriendo como estúpida cargando un costal de ilusiones... 

Si no fuera por ti, no conocería los límites de lo que es amar... ni siquiera sabría el significado  de la palabra "fidelidad",  no conocería la verdadera felicidad.

Si no hubiera sido por ti, los "te amo" no tendrían sentido, seguirían siendo vacíos sólo palabras para "rellenar" el hueco donde iba el incómodo silencio después de un beso, después de una caricia...

Por eso y muchas cosas más, nunca te olvidaría... en ti me refugié cuando tenía miedo, cuando quería sentirme protegida, cuando necesitaba sentirme amada. 

Intenté amarte pero éramos tan diferentes... a veces todo era perfecto pero... es difícil estar con alguien que huye de la soledad como lo hacías tu.

Si no fuera por ti, no sería lo que soy... la mujer más feliz del universo, la que en estos meses sólo ha llorado de felicidad. 
Ya no hay más lágrimas amargas que te regalaba cada que podía, ni extensas discusiones...

En cuanto a eso de estar un día a tu lado... 


-¡Hey niña te quedaste muda!-Dijo sonriendo

Suspiré, sonreí y luego de darle una palmada en el hombro le contesté: -¿Estás loco?- Y de una manera burlona rematé -¿Cómo me dijiste que te llamas?

¡Plop!





lunes, 13 de agosto de 2012

Noches de mayo

El silencio se rompió en aquella enorme mansión, con el rechinar de la puerta de entrada. Sin duda es él.

Se detiene sobre el tapete de entrada y se dirige hacia la chimenea, cerca de un aterciopelado y mullido sillón rojo; frena.

Su mirada proyecta melancolía y nostalgia. Vuelve los ojos al pasillo, para luego continuar su recorrido.

Sus pasos provocan eco por toda la residencia. Después pasa su pálida mano por una de las sillas rojas del comedor.

Luego camina hacia la amplia escalera hecha de madera que se encontraba empolvada y apolillada.

Mientras sube va recordando varios y felices momentos de su vida en ese. su hogar.

Después de esos trece escalones, se dirige a la habitación principal y luego de observarla toda, se asoma por la ventana que está cubierta por una cortina blanca, algo aterrada.

Su mirada se vuelve esta vez hacia el enorme jardín de su morada y su mirada, casi gris; se pone aún  melancólica.

Mientras comienza el sol a salir, un terrible frío invade su cuerpo, su cara hace una mueca de desesperación y terror.

Y otra vez se desvance poco a poco como todas las noches de mayo.