Recuerdas aquellos días tan grises en los que no hacías más
que temer. Y recuerdas los reproches que le hacías a la vida mientras pasabas por los momentos
más caóticos que según tu no merecías. Sonríes y agradeces todo lo que el
universo te ha devuelto, sonríes porque estás consiente que todo el dolor que
padeciste alguna vez ha valido la pena. Que de no haber sido por los tristes y
pesados momentos, no estarías valorando esta alegría tan grave que sientes en el
pecho. Valoras la paz que abunda en tu pensar y todos lo notan, notan algo pero
no saben qué… no es tu muda de ropa, ni es tu nuevo peinado. No, nadie lo nota…
nadie descubre que estás volviendo a soñar…
Y se te acaba la inspiración y poco escribes porque lo bello
que vives te parece indescriptible.

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